DESTINO MALDITO
Nada es más hermoso que apreciar todos los días la belleza de sus piernas y nada es más terrible, que la eterna incertidumbre de no saber lo que hay a continuación, de tan cautivantes extremidades.
Cómo es su rostro?, sus manos? o simplemente conocer la profundidad de sus ojos… Ninguna de esas respuestas las voy a saber nunca, pues el destino quiso que sólo fuera un amante contemplativo, con una tonta razón de vivir.
Maldigo el hierro de mi esqueleto, que no me deja acercarme a ti!!
Maldigo los mundanos abarrotes y verduras a los que estoy condenado!!
Maldigo el uso servil para el que fui construido!!
Maldigo ser lo que soy mientras estoy mirándote, sosteniendo un despreciable letrero de cartón viejo, como siempre.
